EL DICTAMEN – PUBLICAR DOMINGO 18 / 02 / 07

ESTOY ABURRIDA

 

El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.
Erasmo de Rótterdam

 

      Tras un largo tiempo de reclusión, inactividad física y con los escasos estímulos intelectuales que proveen los diarios y los programas de televisión, mi única distracción posible…¡declaro que estoy aburrida! Y me pesa, porque el aburrimiento es algo que raramente he experimentado a lo largo de mi ya larga vida, tal vez por falta de tiempo.
Pero como dicen que lo que no mata, fortalece, en lugar de quejarme, voy a hincarle el diente a tan aplastante sensación para tratar de entenderla y con el fin de exorcizarla. Y si no lo logro, por lo menos me habré entretenido un rato indagando y escribiendo… ¡y habré matado el aburrimiento!
Decía Santo Tomás Moro… “dame un alma que no conozca el aburrimiento, los refunfuños, los suspiros y los lamentos y no permitas que me tome demasiado en serio esa cosa tan invasora que se llama “yo”.  Muy consoladora la frase, porque descubro que en este desagradable trance no estoy sola, y es un buen punto de partida, porque queda claro que estar aburrido es un tema estrictamente personal y de ahí en más dependerá de las acciones que uno emprenda para superarlo. Y como de este tema no se mucho, vamos a consultar a los expertos, en este caso, empezando por mi libro de cabecera, escrito por quién guió mis pasos en el aprendizaje del arte del coaching.
Dice Fred Kofman: “uno siente aburrimiento cuando no encuentra nada valioso en la situación o sus posibilidades, no cree que sea posible disfrutar del presente o generar oportunidades para el futuro”. Perfecto, así me siento, paralizada en un presente de inactividad que parece eterno y sin poder pensar en el futuro, que parece alejarse indefinidamente, si pienso en el futuro como una condición diferente de la actual. Hace rato que todos mis días son iguales.
Pero hay que hacer algo para superar este estado del alma, porque como dice Kofman, no responder de manera efectiva a la situación tiene un coste: “si uno queda atrapado en el aburrimiento, puede desarrollar estados de ánimo negativos como la apatía y la abulia. Pierde energía y se siente alienado por todo lo que le pasa. Se convierte en un espectador pasivo de su vida”. Y esto es terrible, porque creo que es exactamente lo que me está pasando… ¡estoy viendo la vida pasar por delante de mis ojos, sin poder retenerla, mientras veo caer las hojas del calendario!
Pero como todo tiene solución menos la muerte, habría una salida, ya que según mi autor, “cuando alguien percibe su aburrimiento y busca modificarlo, recupera inmediatamente su interés”…y eso es lo que me está pasando en este momento en que estoy curiosa por saber cómo voy a llegar al punto final de esta nota, mientras trato de desentenderme del hecho que ya empieza a dolerme la espalda… ¡total falta poco!
¿Qué hacer entonces para salir del brete? Como sigue diciendo Kofman, “uno se aburre porque no halla en la situación posibilidades de satisfacción. Entonces tiene dos opciones: investigar la situación en forma más profunda, o cambiar de entorno. Si está aburrido pero cree que es importante quedarse – o no le queda más remedio que seguir donde está, como en mi caso – puede elegir hacerlo en forma responsable, sin sentirse una víctima”. Lo cual nos remite a un tema que es central en el coaching: el de vivir desde la responsabilidad individual, haciéndonos cargo con entereza de lo que nos sucede, y accionado de manera efectiva, ya sea adoptando una actitud proactiva, o bien, cuando no quedan alternativas, desde una sana posición de aceptación. Y en cualquier caso, “contemplar atónito el misterio permanente de la vida y sentir respeto reverencial por todas sus manifestaciones”.
Porque del otro lado del aburrimiento está el asombro, que, como dice Kofman, “invita a la contemplación y la reverencia” y a “comprometernos esencialmente a participar de la danza de la vida con el ciento por ciento de nuestro ser”.
¿Le parece difícil salir del aburrimiento? A mi no, porque de pronto descubro que… ¡ya no me siento aburrida!

Lic. Clara Braghiroli

Coach Profesional